La
alta intensidad de juego en el baloncesto, sumado al ambiente cerrado de los
estadios en que se realiza la actividad, hace que los jugadores incurran en
grandes pérdidas de sudor. Los estudios han demostrado que niveles progresivos
de déficit líquido (deshidratación) durante el juego de básquet pueden resultar
en una disminución en la intensidad del ejercicio, mayor percepción de esfuerzo
y una disminución en el número de intentos de tiros y de puntos realizados. Por
lo tanto, es importante que los jugadores apunten a iniciar cada sesión de
entrenamiento, bien hidratados y minimizar la deshidratación durante el mismo.Aunque
por lo general hay varios momentos durante la práctica para consumir líquido,
muchos jugadores no utilizan esas oportunidades para hidratarse. Para mejorar
la hidratación antes del entrenamiento, los jugadores deben proponerse consumir
líquidos en todas las comidas. Durante los entrenamientos la elección del tipo
de bebida de hidratación depende del tiempo e intensidad del mismo, en entrenamientos más largos, 90 minutos o más, la recomendación es ingerir bebidas
deportivas, que además de hidratar aportan hidratos de carbono como fuente de
combustible adicional para los músculos. Durante las sesiones de entrenamiento
más cortas, 60 minutos, el agua es una elección adecuada.
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